La práctica de utilizar humo con propósitos espirituales es muy antigua. En Egipto las clases privilegiadas quemaban incienso para aromatizar sus hogares y como ofrenda a los dioses. los budistas lo adoptaron en sus prácticas religiosas. Y en diversos cultos alrededor del mundo se ha utilizado con fines místicos y sagrados.
Todo lo que nos rodea y nosotros mismos somos energía, y ésta puede verse cargada en ocasiones por energías densas de baja vibración que nos entorpecen, bloquean y producen sensaciones de malestar.
Este incienso es muy útil para limpiar el ambiente pero también para introducir al paciente en ambiente terapéutico gracias a su agradable fragancia.







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